México.  Hace algunos meses, elementos de seguridad de la carretera de Valladolid, restaron a una cachorra que había sido atropellada.

Tras ser atendida por un veterinario y tener una rehabilitación, Moni, como la llamado, se recuperó y fue adoptada por los policías de este lugar.

Pero no sólo eso, sino que meses después, Moni encontró otra perrita lesionada, al igual que a ella, los policías la adoptaron.

Además, de ellas dos, se les unió un perro más y un ¡gallo! El amor de estos oficiales por los animales no tiene límite; ellos recaudan dinero para poder alimentarlos.

Los policías invitaron a la población a no abandonar a los animales en la carretera.

AR