México. Un estudio realizado por Rassim Khelifa, un zoólogo de la Universidad de Zúrich, observaron cómo las libélulas fingían su muerte como una táctica para evitar el apareamiento.

Khelifa observó que para evitar que los machos de la especie los molesten por el sexo, las libélulas femeninas fingen sus propias muertes, caen del cielo y permanecen inmóviles en el suelo hasta que el pretendiente se va.

Este descubrimiento lo publicó en la revista Ecology, en el año 2015 pero sigue siendo sorprendente.

AR