El gallo Maurice podrá seguir cantando en una isla francesa, luego de que una corte fallara a su favor y se rechazara la queja de los vecinos que demandaron por el ruido grave del ave.

La demanda contra Maurice ha provocado un debate sobre la importancia de proteger la cultural rural.

La corte falló que la dueña de Maurice, Corinne Fesseau, podrá quedarse con su ave en la pequeña isla de Oleron, en la costa Atlantica de Francia, los vecinos piensa apelar.

El canto madrugador de Maurice molesta a los vecinos de Fasseau, una pareja de jubilados que se mudó a la isla desde hace dos años, pidieron a la corte hacer que el animal se alejara o se callara.

En lugar de eso, el juez les ordenó pagar 1,000 euros a los demandantes por daños a su reputación y costos de la corte.

Desde que salió a la luz la historia de Maurice, algunos legisladores franceses han sugerido aprobar una ley para proteger los sonidos y olores del campo como parte del patrimonio rural de Francia.

Con información de Sin Embargo

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